Una en la que tomo una importante decisión

Luego de un cambio en la vida, como es natural, ocurre una etapa de reflexión… definitivamente lo único constante es el cambio, y no sé ustedes, pero a mí me cuesta mantener un rumbo fijo a seguir, lo admito, soy bastante inconstante y en la vida tengo muchos intereses, metas y deseos, y hasta me atrevería a decir que muchas dimensiones (suena mejor que personalidades, eso ya sería muy  raro…) para cada uno de estos aspectos.

Y bueno, uno de los temas que me ha tenido reflexionando por estos días es el de mi vocación. Sí, amables lectores, a mis 26 años, a 4 años de los 30, esta señorita aún se preocupa por su vocación. Es un secreto a voces que estudié Ingeniería por un desafío personal (y, esto sí no lo sabían, para olvidar una desilusión sentimental), pues por muchos años (y a ratos aun lo considero así) consideré que lo mío eran las letras. La historia, la literatura, la lingüística, y en menor grado la pintura y el teatro. La historia de cómo acabó dando mi vida tal giro la he intentado documentar de diferentes formas, quizá sea motivo de reanudar esa documentación uno de estos días.

Como ya les he comentado, acabo de iniciar un nuevo trabajo, en una posición nueva para mí, y aunque es un gusto y un honor el haber sido merecedora de esta oportunidad, pues es inevitable que me asalte el dichoso "síndrome del impostor", motivado por mis dudas vocacionales, y me pregunte, ¿estará bien el camino que estoy tomando, o quizá debería dejarlo todo y hacer "lo mío"? ¿Ellos (los usuarios, compañeros de trabajo, etc.) se darán cuenta que soy una mujer de letras disfrazada de bachiller en ingeniería de sistemas?

¿Qué hacer, qué hacer…? ¿Dejar el camino avanzado y seguir el rumbo que me pide el corazón, a sabiendas que puede ser tan sólo un capricho?¿ O seguir en él, cumpliendo lo que la sociedad moderna exige de un joven profesional? La comodidad de tener un ingreso fijo y una rutina diaria cada vez pesa más en esta decisión; las expectativas de los "stakeholders" (padres, familiares, conocidos, sociedad), menos. Hace poco hablaba con mi madre (quien tiene un absoluto desprecio por las convenciones sociales, por cierto), y ella me decía que ya cumplí lo que se esperaba de mí, ya tengo una profesión, estoy por titularme, tengo un empleo destacable en una entidad reconocida. Lo he logrado, podríamos decir. Pero en mi mente no es así, no he publicado nada, hay niños que a los 10 años ya publican poemarios y yo hace un lustro que no puedo escribir una simple rima. En ese aspecto (y me permitiré usar una palabra muy fuerte) a mis 26 años soy un fracaso. No me veo como quería verme cuando tenía 10 años.

Hablaba con un amigo, con el que compartimos un gran cariño y respeto a las letras, y él me decía que se siente feliz con lo que hace, que le gusta su trabajo, y me alegré por él. Pues yo no puedo decir lo mismo… sí, me gusta lo que hago (o sea, esto de las TI, procesos, etc. etc.), pero… (casi) siempre hay un pero, en este caso un pero muy complejo.

Dicen que el único modo de vencer a la tentación es dejarse caer en ella. Ahora, supongamos que dejo todo y empiezo la carrera de literatura… yo creo que me aburriría, en principio. Estoy demasiado acostumbrada a trabajar mucho y hasta tarde. Lo mejor sería trabajar y estudiar, siempre y cuando sea un trabajo que me permita salir temprano. ¿Prácticas, de repente? O en un fast food Lengua fuera o hacer un negocio Sonrisa… sí, así podría ser… qué complicado Confundido

Otra opción sería la de mi teoría expuesta ayer, o sea, renunciar definitivamente al deseo de seguir Literatura, algo así como con el chico guapo, inteligente y de buen corazón con el cual jamás estaré. Ambos me hacen sonreír de pensar en ellos, ambos son imposibles por el momento, y podrían ser imposibles por siempre. Haciendo futurología, el chico se casará y será feliz y me alegraré por él, y muchas personas egresarán de la especialidad de literatura y me alegraré por ellos. No es rendirse, es ser realista…

¡¡¡PERO NO!!!

Donde hay vida, hay esperanza (y necesidad de vituallas Lengua fuera). Aún queda mucho camino por recorrer aquí: quiero una maestría (hoy retomé mi postulación, déjenme anunciarles!! vuestra Eruntale se va a estudiar en el “fin del mundo”, o sea en el 2012, Dios mediante Guiño), quiero una cátedra en alguna de las mejores universidades del Perú, quiero recorrer Europa en tren, llegar a Rusia, tomar el Transiberiano y recorrer de Moscú a Vladivostok, luego China y Japón (y luego regresar al Perú). Cuando tenga 45 o 50 años y haya logrado todo esto, pues retornaré a las aulas, esta vez de cierta universidad decana de América, para formarme en mis letras queridas. No antes, no después.

Después de todo, yo siempre he sabido que el trabajo y el estudio son lo más importante en mi vida. Luego viene la familia y los amigos de verdad. Y acompañando todo eso, las pequeñas alegrías diarias. ¿Matrimonio? ¿hijos? yo no los considero en mi plan de vida, esas cosas no se planifican, llegan solas (si es que llegan). ¿Un/a compañero/a, al menos? Mis compañeros serán los recuerdos y sentimientos de las personas especiales que he conocido y conoceré, y no necesito más ni menos que eso. Quisiera más, para ser sinceros, pero tampoco estoy dispuesta a ofrecer mucho, sólo mi compañía (cuando estoy de buen humor Sonrisa) y mi corazón, y a muchas personas eso le parece insuficiente. Yo tampoco pido mucho, sólo paciencia, sentido del humor, capacidad de mantener una conversación inteligente, y dejarse querer. Ahora que lo pienso, ¡pido mucho! Con razón… Lengua fuera

El amigo con el que conversaba, me dijo que aún no me voy a estudiar al extranjero, porque algo me ata. Sí, me ata lo que acabo de narrar en este post. ¿Puedo irme ya? ¿Está resuelto mi dilema…?

Sí, creo que puedo irme ya. Ya nada me ata.

Después de muchas lunas, y aunque tengo un par de nubes en el alma, he vuelto a sonreír Risa. Las nubes las quiero ahí, de recordatorio, ya que aunque se esconda detrás de ellas, al final siempre sale el sol…

(El video de esta canción, una preciosa canción de los 90s. Dedicada a mí, que hace mucho que no me dedican canciones… Y antes de que alguien diga, “qué deprimente”, qué rayos, escuchen la letra y díganme si no es preciosa Ángel).

Es que, finalmente, todo va a estar bien… 🙂
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