Una cortita sobre la (des)confianza

Estaba en el taxi, le había pedido al señor chofer que me lleve a una dirección, me espere 10mins porque tenía que dejar un encargo en un edificio, y luego me lleve a mi casa. Antes de bajar, sin embargo, el señor me pidió que le pague la primera carrera. Me dijo que por tratarse de un edificio, era probable que me demore mucho y hasta que me olvide de que el taxi me estaba esperando. Le dije que mi idea era dejar algo encargado y volver al instante, pero que no había problema, y le pagué el servicio.

Regresé en menos de 5mins, tal como le dije, y el señor me pidió disculpas por la desconfianza. Le entiendo, le contesté, conozco varias historias de taxistas que hicieron varios servicios seguidos y al final sus pasajeros se marcharon sin pagar. Y es que, cuando te la hacen, como coloquialmente decimos por aquí, una vez, pues uno se sorprende, y lo deja pasar, pensando en que quizá fue una casualidad, una equivocación. Pero una segunda vez, o hasta tercera, pues obliga a tomar mecanismos de contingencia en caso de que nuestras sospechas se hagan realidad. En el caso del taxista, cobrar por adelantado. Me parece que estaba en su derecho, y no me molestó hacerlo Sonrisa. Pero sí me dejó pensando…

Por alguna razón, se me acaba de aparecer esta canción en el cerebro, así que supongo que caerá bien… es una de mis favoritas en nuestro idioma. Espero les guste Guiño

¿Dónde estabas entonces cuando tanto te necesité? … nadie es mejor que nadie pero tu creíste vencer…
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