Una de admisiones y vocaciones

Hoy en las noticias, nos enteramos que un niño de 10 años ingresó a la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, en el último examen de admisión. Y bueno, felicitaciones amiguito, se nota que tienes un gran porvenir Sonrisa

Ahora viene lo difícil…

Más allá de ser un logro académico, creo que esto de los niños que ingresan a edad muy temprana a las universidades, debe ser preocupante por varias razones, a saber:

  1. Estudiar una carrera profesional requiere una cierta madurez emocional, además de aptitudes académicas. Empezando por el tema de la vocación. Si muchos jóvenes pasados la veintena no tienen claro qué quieren hacer en la vida, menos estos niños. Probablemente piensan, “estudiaré Medicina, estudiaré Ingeniería”, y postulan a las carreras que les sugieren sus padres y maestros. Y sospecho que ven el examen de admisión a la ligera, como un examen más, una competencia en la cual el que obtienen un premio si la ganan. Lo cual no será así cuando postulen “en serio”. Corríjanme si me equivoco, si es tan sólo impresión mía.
  2. Como leí en el Buzz, y concuerdo con ello: “Esto demuestra que el examen mide el grado de mecanización y memorización, y no capacidades.” Complementando el punto anterior, si un chico de 10 años logra lo que no pueden varios de 17, estamos bien… pero la otra cara de la moneda es que varios chicos de 17 no pueden lo que uno de 10 años… y eso no está tan bien. ¿Es suficiente un examen de conocimientos para evaluar si una persona está lista para la universidad? (A todo esto, que hay niños que están listos para la universidad, pero no todos…). Los exámenes deberían incluir entrevistas, no algo muy complicado claro, pero sí algún tipo de prueba de que efectivamente el postulante amerita ser recibido, que tiene algún tipo de interés en la carrera y/o universidad.
  3. Usualmente estos chicos esperan a terminar el colegio para retomar los estudios universitarios. Ahora bien, supongamos que alguno de ellos tuvo su época de campeón de olimpiadas de matemáticas, química, etc., y llegada la época universitaria, pues se da cuenta que lo suyo no era eso, sino, no sé, Diseño Gráfico. Y cerrando con el tema de la vocación, me imagino que la confusión que pudiera tener este chico (hipotético) debe ser terrible… y eso puede llevar a frustraciones, deserción universitaria… en el peor de los casos, claro. En el mejor, estudiará una carrera para la cual tendrá aptitud, quizá no le guste mucho pero al menos tendrá trabajo asegurado. Pero como me dijo hace poco mi papá, “sólo haces bien lo que te gusta” o algo así… y eso da qué pensar.

Es por eso que a veces pienso que es buena idea eso del “gap year”, o sea tomar un tiempo para pensar qué hacer, antes de ir a la universidad o instituto o no hacerlo, por último. Yo no lo hice… en fin, tengo por regla de vida no arrepentirme de las decisiones tomadas… pero eso no quiere decir que no lo puedo hacer ahora Lengua fuera

(Sí, estoy pensando en tomar un año sabático… pero será motivo de otro post Sonrisa)

A todo esto, ¿qué opinan? ¿Está bien que ingresen a esta edad, y no hay problema con ello? ¿Están de acuerdo con la existencia de los exámenes de admisión? ¿Alguna anécdota o cosa que contar?

Les dejo, a modo de despedida, con una canción que me recuerda mis épocas de postulante (2001). Aún me fascina tanto como en ese tiempo… con ustedes, el genial Tricky, con el backup del excelente vocalista de la banda Live; “Evolution Revolution Love”, temaza!!!

This revolution has just begun…
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