Una de un post que iba a ser celebratorio

Pero no lo es, porque una vez más me encuentro con mi kriptonita.

Mi kriptonita, amables lectores, es la indiferencia… es lo que me desarma y me hace doler el corazón, como si hicieran un agujero en él.

Hoy escribí un correo rememorando una fecha importante en mi vida, y agradeciendo a aquellos que de una forma u otra estuvieron ahí.

A las 10:15pm que escribo este post, aún no llega el acuse de recibo de una persona en particular.

No incluirlo en el correo hubiera sido absurdo, pues estuvo ahí, casi de forma incidental, pero estuvo y no podía guardarme el reconocimiento (nunca lo hago).

Sospecho que está ocupado, y por eso aún no contesta. La otra explicación es que el agradecimiento reiterado no le importa (y por ende lo que yo diga o sienta).

Amables lectores, el corazón y la mente me dicen que si alguien me agradece, pues le devuelvo la gratitud con una sonrisa, con un saludo siquiera. Así funciona el mundo para mí, al menos.

Quizá exagere (muchos pensarán eso)… quizá tenga que esperar al acuse de recibo… dos horas más para que sean las 00:00.

Y si no llega, me hundiré en el océano vasto de la indiferencia, me preguntaré como siempre, qué he hecho para merecer la indiferencia de alguien…

Sí, yo tomo esto de la amistad y la gratitud muy en serio. ¿Y por qué no habría de hacerlo? Si es lo que nos hace sentirnos vivos…

Les dejo una rola… escuchar Coldplay me tranquiliza mucho…

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