Una de cierto club

A veces me pregunto si es tan difícil vivir una vida sana, tranquila, alejada de vicios y excesos.

De por sí la vida se hace complicada, y hay espíritus sensibles a quienes hacen más efecto estas complicaciones. Es, en parte, la historia de mi vida: soy una persona afecta a entristecerse por cosas nimias, simples, carentes de importancia para el resto. Así como yo deben haber muchos.

También están los que han pasado por experiencias traumáticas, y con mayor razón tienden a buscar una evasión de estas complicaciones. Y la buscan precisamente en cosas que desvían, sí, la mente por un momento, pero no se dan cuenta que poco a poco van matando su cuerpo y su alma, y en algún momento llegarán a volverse poco más que sombras…

Las complicaciones que menciono, son parte de la vida adulta. Ya saben, responsabilidades. Las “cómodas cuotas” que nos iluminan primero y luego nos atosigan mes a mes. Las familias que no escogemos, pero ahí están y dependen en cierto modo de nosotros. Los amores por los cuales lo damos todo, y que si no son los indicados, nos pueden hacer más mal que bien.

Qué genial sería si nos quedáramos en la juventud. En la veintena. Sin mayor deber en la vida que vivir con intensidad y plenitud, mientras la fiesta no acabe.

Pero eso no es vida. Hay un camino que recorrer, y éste conlleva retos diarios, y hay que ser fuertes para completarlos y continuar con la búsqueda del tesoro, sea cual sea para uno: el amor, el dinero, el éxito, la paz o la felicidad.

Hay algunos que se quedan en el camino. Y a cierta edad. A ellos, hermosos y malditos, se les agrupa en el “Club de los 27”.

Dato curioso: estoy a poco más de 6 meses de cumplir dicha edad.

No puedo hablar por otros, pero hablaré por mí. Yo quiero seguir en el camino, sobreponerme a los azares, a las pequeñas tristezas que amenazan con apagarme la luz. Yo quiero mirar algún día en retrospectiva y decir, que conquisté mis temores, mis sensibilidades, fui fuerte y no dejé de darle pelea a la vida, hasta el final.

Hoy alguien no podrá decir eso, porque no pudo seguir en el camino, y se unió al club.

Hoy una estrella brilla más en el cielo. Y, aunque suene tonto, hoy me digo una vez más, que mañana es un nuevo día, y hay que seguir adelante. Por los caídos.