Cita citable (VIII)

La ambición se puede convertir en algo contraproducente cuando persigues tus metas sin el humilde pensamiento de que las cosas rara vez salen como fueron planeadas.

-Scott Belsky

(Visto en Identidad Geek)

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Un dragón rojo

(Otro post del blog antiguo, recuperado para deleite – espero- de mis amables lectores).

Como saben, tengo una obsesión increíble por las estrellas (y por los contenedores, pero ese será motivo de otro post). Cuando miro arriba, a las estrellas y a la luna, redonda como una rueda de queso, el corazón se me aligera un poco y empiezo a pensar que la Tierra es tan pequeña, el universo es tan grande, y si estamos aquí es porque tenemos algún tipo de propósito que aún no conocemos. Y eso me hace sonreír y soñar con todas las posibilidades…

Como con esta imagen, de una nebulosa con destellos rojos y verdes, que a todas luces se parece a un dragón oriental. De acuerdo al post, se trata de una estrella que está en la última etapa de su vida. Ah, el ciclo inevitable. Aún al final de todo, brilla con toda su luminosidad. Da que pensar, ¿cierto?

(Lo vi en Universe Today)

Una de cierto pueblo cercano al mar

Al lado del mar, hay un pueblo destruido por un terremoto. Dentro de ese pueblo, un hombre intenta descansar.

La Calma” – Fernando Vílchez

No recuerdo mucho de mi primer viaje a Pisco, en principio de cómo llegamos. Lo que sí recuerdo es la casa de mis tíos en Pisco Playa, de dos pisos, blanca y sencilla, como la mayoría de casas ahí. La cocina, bastante humilde y espaciosa. El patio, que daba a la playa, en el que podías encontrar conchitas ocultas en la arena.

Uno de mis tíos fue marino mercante, y (no recuerdo si en el primer viaje o en el segundo que hice), una vez nos preparó apanado de tortuga marina. Sabía a carne de res, muy muy rico. No lo he vuelto a probar, y dudo que lo haga, ¡pobres tortugas!

Recuerdo el mercado de la caleta de San Andrés. Siempre he sido aficionada a los mercados, y no puedo olvidar el aroma a pescado fresco, y mi tío indicando qué pescados eran buenos, con la experiencia de alguien que ha surcado los siete mares (según la familia, lo hizo, y sabía varios idiomas aprendidos de sus compañeros de viaje).

Hicimos un tercer viaje, una de mis tías había fallecido para ese entonces. Fue en el 2001 si mal no recuerdo. Pasamos por Pisco nomás, fuimos a Paracas. El mar, la brisa, la familia, todo fue perfecto.

Siempre nos decíamos, hay que ir a Pisco, a visitar a la familia. A ver la caleta de San Andrés, pasar por el muelle. A comer el ceviche preparado por el tío…

Llegó el 2007, por alguna razón no fui a trabajar ese día, y como a las 5 y tantos de la tarde, el segundo piso de mi casa, se convirtió en una cama elástica, por unos buenos dos minutos y medio. Luego de verificar si habían ocurrido daños mayores (felizmente no), nos preguntamos todos, ¿y cómo estarán en Pisco?

Este año se cumplen 4 años desde que la casa blanca y sencilla de mis recuerdos infantiles se destruyó, en parte. Mi tío el marinero se quedó a vivir en los escombros, pues mi otro tío vive en Pisco Pueblo con su familia. El año pasado, regresó de Italia su hermana mayor y propietaria de la casa, mi tía, desahuciada y enferma de cáncer, y él se encargó de cuidarla. Falleció a inicios de este año, seguida pocos meses después por su hermano, el tío en mención.

La casa blanca y sencilla sigue ahí, a duras penas. Tengo entendido que no se ha reconstruido pues cierto grupo de interés quería hacer un boulevard o algo así, aprovechando el terreno de las casas cercanas a la orilla y derruidas en el terremoto. Yo no he vuelto ahí desde el 2001, así que no sabría decirles cómo es el tema. Es una deuda que tengo pendiente y espero saldar pronto.

Pisco está ahí, y cuatro años más tarde, no olvida. No los olvidemos a ellos…

(Hoy no les dejo un telón musical. Más bien, el trailer de “La Calma”, un corto que tengo entendido se presentó en el Festival de Lima. Por hoy está disponible en Vimeo, así que sugiero verlo cuanto antes en dicho hipervínculo).

El otro lado de las cosas

(Escribí este post hace más de un año, en el antiguo blog, lo encontré por ahí, y lo reproduzco…)

¿Lo creerás, Ariadna? -dijo Teseo-. El minotauro apenas se defendió.

Mientras escribía este post, me acordé de esta frase, que pone punto final a un cuento del genial Borges, “La Casa de Asterión”. Aunque no he leído mucho a Borges, está en mi lista de pendientes literarios, por decirlo así.

El cuento en mención es una especie de monólogo de este terrorífico ser mitológico, el cual se revela más humano que toro. La cita se refiere precisamente a la actitud del Minotauro ante su fin.

Aunque es una historia ciertamente triste y conmovedora, por mi parte, la concibo como una historia de esperanza. Aunque estemos encerrados en un laberinto, tarde o temprano saldremos de ahí. Probablemente, no de forma tan trágica como la de Asterión, pero de que saldremos, saldremos.

Y mientras estemos en el laberinto, fijémonos en el otro lado de las cosas. Si hay desesperación, busquemos la calma. Si hay sensación de encierro, pues hagamos cosas que nos permitan sentirnos más libres. Y nunca perdamos la ilusión… no ese tipo de ilusión vana que nos ciega… sino aquel que nos permite ver más lejos y con más claridad. Asterión ciertamente tenía una:

Ojalá me lleve a un lugar con menos galerías y menos puertas. ¿Cómo será mi redentor?, me pregunto. ¿Será un toro o un hombre? ¿Será tal vez un toro con cara de hombre? ¿O será como yo?

Me gustaría, amables lectores, que leyeran el cuento y brindaran su apreciación; lo fascinante de la literatura es eso, que se presta para interpretar y conocernos mejor en el proceso.

La siguiente canción no se relaciona mucho con el post, es más bien coyuntural… ¡aguante Gustavo! que te recuperes pronto. Aquí lo tenemos a dúo con Fito Páez.

Adorable puente…

En su cumpleaños, que sospecho que miles de personas en el mundo celebrarán, así no vuelva a despertar (que es lo más probable)… les presento una canción suya, que nos recuerda lo frágil, inestable, delicado, confuso y dentro de todo ello, maravilloso, que es el amor.

Cruza el amor, yo cruzaré los dedos… y gracias por venir…

El poder de la especulación

“Sir, the U.S. economy appears to be getting worse following the announcement of our downgrade; we may need to downgrade them again.”

Doghouse Diaries (Agosto 2011)

Ay, el poder de la especulación… de las profecías que se auto cumplen.

Mejor no pensar en lo que pueda pasar. ¡Quién sabe! Mirando al mundo con el cristal del optimismo, quizá puedan mejorar las cosas…