Reflexionando… (parte 2.1)

Hoy estaba en un Starbucks… en esta cadena suelo abstraerme para pensar mientras me entrego a la deliciosa y frívola lectura de la revista “Cosas” y tomo un chocolate caliente. Muy cerca de mi sitio, estaban sentados un joven con una netbook, y un señor mayor al frente suyo, aparentemente entrevistado por el joven. Me llamó la atención la forma de comportarse del señor, como si fuera, por describirlo de alguna forma, “alguien”. No sé por qué me vino esta palabra a la mente…

Desde que somos niños, nuestros padres y maestros nos inculcan que debemos llegar a ser “alguien”. O sea, un profesional, con un trabajo estable, una familia (matrimonio e hijos). Pero creo que el concepto de “alguien” ha variado en nuestros días… tener una carrera no es sinónimo de éxito y viceversa. Se puede ser un pintor, un músico, un poeta y ser “alguien”, con mucho esfuerzo, como todo en esta vida.

Ahora bien… a mis 26 años, ¿he llegado a ser “alguien”? ¿Es válido manejar este concepto hoy en día? Preguntas que me responderé en un siguiente post…

Reflexionando… (parte 1)

(Advertencia: post largo. Largo como “hace demasiado que no escribo y voy a volcar mis pensamientos aquí”).

De más está decir que hace bastante que no hago un post. Básicamente he tenido flojera… creo que todo lo que tenía que contarles, amables lectores, se encuentra en mi cuenta de Twitter. Aún así, no quiero que el año termine sin hacer una reflexión sobre lo que ha sido el 2011 para mí. Año de encuentros, hallazgos, resoluciones… año bastante diferente a lo que yo esperaba, en parte.

Luego del año dramático que fue el 2010, en todos los aspectos de mi vida, llegué al 2011 esperando paz, tranquilidad, y a la vez deseando enfocarme en mí, y cortar ese círculo de darle importancia a todo el mundo en lugar a lo que realmente quiero y siento. Así que empecé el año con nuevas ideas y resoluciones. El nuevo trabajo, las salidas fotográficas, el retomar la lectura, las clases de teatro, todo fue parte del plan para dejar atrás el hecho de no tener metas claras, y simplemente disfrutar el momento, la vida, que entre tanta alta y baja había olvidado cómo era eso de disfrutar.

Y pasó algo curioso, conocí a alguien.

Curioso porque deseaba darle un descanso a los sentimientos, pero bueno, hay cosas y personas que no se pueden dejar pasar. Y a este alguien no le podía dejar pasar, me lo decía mi intuición. Y mi buena estrella hizo que este alguien y yo tuviéramos un encuentro de almas… y que sigámoslo teniendo hasta ahora :).

Ahora bien, conocer a este alguien, como aprendí en experiencias pasadas, no ha arreglado mágicamente mis problemas. De esos me debo encargar yo. Pero en él he encontrado un compañero, un cómplice, alguien con quien compartir y disfrutar esos momentos curiosos de la vida. Alguien, también, a quien engreír y cuidar, cosa que me encanta hacer con mi pareja…

Creo que lo más bonito de lo que tenemos es que finalmente estoy encontrándome a mí misma. Luego de una búsqueda de años, de querer adoptar conductas de otras personas, he conocido a alguien que me acepta más o menos como soy, con mis cosas algo raras, pero curiositas… y digamos que ese sentir me da confianza para sentirme mejor con otras personas y otras circunstancias. Es genial cuando la relación no es un bastón, sino es un trampolín para crecer como persona… creo que ésa debería ser la razón de ser de toda relación sentimental.

Es usual fijarse, y eventualmente enamorarse de alguien por las cosas que uno aprecia superficialmente: el físico, los gustos en común, la conversación. Es más complicado intimar con esta persona, compartir experiencias, y aún sentir la chispa y muchas más ganas de conocer a esta persona. Tampoco es que, como a veces olvido y hago mal en hacerlo, la relación lo sea todo, pero sí creo que los detalles hacen mucho para la pareja… realmente que sí.

Así que podría nombrar fácilmente a este año como aquel en el que esperaba estar sola, pero no lo estoy. Aunque no esté físicamente conmigo, su recuerdo y su cariño me alegran la vida :).

De hecho que todo no es color de rosa, pero es real, y tiene momentos hermosos. Es constructivo y quiero creer que tiene futuro lo que tenemos, quizá no un futuro definitivo, pero sí que nos depara momentos muy hermosos. Desde acá… un gran abrazo y beso para el que llegó a mi vida este año 2011 :D.

(Mañana la parte 2… y así… lean a su propio riesgo).