Una de ciertas edades

Antes de que pasara a nuestro cuidado, mi abuelita pasó diez años viviendo sola en una casa grande y a medio terminar, por elección propia. Un buen día, recibimos una llamada de sus vecinos, alertando de que la abuelita se había caído de las escaleras, desde una buena altura. Las costillas rotas y las heridas, así como el enfisema que se le detectó luego, la convenció de vender su casa y quedarse finalmente con nosotros.

Luego del accidente, la salud de mi abuelita se deterioró exponencialmente. Llegamos a un punto en el cual los cuidados que debe recibir, no sólo física sino también mentalmente, sobrepasaron las buenas intenciones de la familia, y decidimos buscar ayuda profesional. Ahora mi abuelita vive en una casa de reposo, en la cual es cuidada por enfermeras las 24 horas del día. Se hace un esfuerzo especialmente con las medicinas, que son bastante costosas, ya que no cuenta con un seguro médico que las cubra. Dentro de todo, está a salvo.

Me parezco un poco a ella en carácter, en el sentido de que estoy acostumbrada a andar sola. Es inevitable pensar, cada vez que voy a la casa de reposo a ver cómo está y llevar lo que necesita, si llegado el momento y la edad, también habrá algún familiar que se encargue de mí o busque apoyo para que me cuiden. Por lo pronto, en mi futuro no vislumbro tener familia, y no sé si mi único hermano vaya a tenerla. No tengo una relación muy estrecha con mis demás familiares, así que no puedo confiar con que algún sobrino me venga a visitar. Lógicamente mis padres estarán fuera de la figura, y como hija mayor, me tocará cuidarlos hasta el fin de sus días. No es descabellado pensar que cuando me toque, tendré que afrontarlo sola.

Podrían decirme, "¿por qué piensas en eso? eres aún joven”. Pues si, pero se trata de una realidad que tengo presente, mes a mes. Además, estoy a tres meses de librarme del Club de los 27, aunque para serles sinceros, desde que cumplí los 22 años siento que vivo una vida prestada. Una persona muy querida para mi se fue a esa edad, y cada año me cuesta creer que la voy superando.

En fin, queda como duda o inquietud, el qué será de mí en el futuro lejano. Mientras tanto, toca seguir y ver si efectivamente me libro del Club. Todo parece indicar que si Sonrisa.

Saludos!

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