Una de marinas y marineras

No hay primera sin segunda, dicen en las letras de algunas marineras (baile típico de la costa de mi país, Perú). Acción y reacción, causa y consecuencia, temas comunes en mi blog, y en mi vida. El mar que se retira y regresa con fuerza.

Es sabido que la marinera se llama así en honor a Miguel Grau, héroe de la Guerra del Pacífico, también conocido como “El Caballero de los Mares”. Pero quienes conocen el baile (que son casi todos los peruanos), notarán que el vestido fluido de la dama se asemeja a las olas del océano, y las idas y venidas de la pareja, al movimiento de estas olas. No sabría decir si la inspiración es directa o no, pero es una muestra de lo mucho que fascina el mar al ser humano.

Es sabido también, pues lo he contado aquí, que el mar me tranquiliza mucho, cuando entro en estado de alteración emocional. La vista de las olas tranquilas en el atardecer, el bordado de espuma que se genera con cada onda, el reflejo del sol a la hora del ocaso. Luego un abrir y cerrar de ojos y el naranja se torna violeta, el cielo se viste con su manto oscuro de estrellas… y el show termina. Y empieza el siguiente.

En fin, este post con sabor salado (¡de mar!) debe terminar con una promesa mental de ver un atardecer marino muy pronto, y con un video del baile que mencioné inicialmente. El video fue filmado en el que dentro de poco ya no será mi distrito, así que hay algo de sentimiento en la elección. Espero les guste Sonrisa.

Si alguien sabe el nombre del tema que bailan, favor indicarlo, es hermoso! pero no lo recuerdo >.<

Y llegamos a los 28

Quizá debí haber escrito este post antes del 31 de diciembre, ya que contendrá reflexiones y resoluciones. Sin embargo, aún será válido, porque el 6 de enero de todos los años celebro mi Año Nuevo personal, agradezco que sigo en este mundo (28 años ya) y que mi vida todavía tiene sentido.

El 2012 fue… distinto a todo lo que esperaba, y no por eso menos genial. Fue, como decía el profesor JRR Tolkien, una eucatástrofe, una situación caótica que acabó bien.

El 2013 debería ser distinto, ya que hay situaciones planteadas que requieren acciones concretas a lograr. Eso es ideal para mi mente un poco cuadriculada y estricta. De todos modos la visión personal sigue ahí: hacer el bien al mundo con esta vida que se me ha dado.

Ahora toca plantearme mis metas para este año… que no son tan frívolas como las metas de otro año… veremos:

1. Obtener una certificación internacional. Estoy apuntando al PMP… empiezo el taller de preparación el 7… ahora si con fe!

2. Obtener la licencia de conducir. Este año sí tiene que ser!

3. Mudarme y empezar a vivir (más o menos) sola. En febrero me mudaré… con mi madre pero en calidad de roommates, así que igual tengo que asumir mis responsabilidades caseras. Espero estar a la altura del reto D:

Dicho esto… ¡Feliz cumpleaños a mí! ¡Bienvenido 2013! ¡Sé mi año!