Una de realidades inventadas

Caminaba hoy por uno de mis lugares comunes para, valga la redundancia, caminar: República de Panamá, cruce con Aramburú, luego doblar como quien va a San Borja, a la av. Parque Sur. En una esquina está Divemotor (distribuidor de Mercedes Benz y otras marcas de autos de lujo), al frente Oltursa, a la izquierda un Starbucks. Más allá las amplias y cómodas casas del límite de San Borja y San Isidro.

Adquirí la costumbre de caminar por esa zona cuando hacía mis primeras prácticas pre profesionales, y como en ese entonces, siempre me acompaña el mismo pensamiento: que vivimos en una realidad inventada.

Un ejercicio que suelo hacer es tocar en mi reproductor musical (mi celular, fiel acompañante) alguna canción que desentone del todo con este barrio residencial. Una cumbia, un reggaetón, una salsita sensualona. Luego, imaginar que los Mercedes son combis y carros viejos, las casas están sin tarreajear o hasta con esteras, la calle es empinada y sin asfalto, el Starbucks es una bodeguita sencilla. Y mi delicioso frapuccino, un marciano hecho con agua y Micropur.

No es burla ni parodia (los marcianos son buenazos!). Es sólo que así como me tocó poder andar por ese lugar y hacer lo que hago, pudo tocarme el no hacerlo, y sólo imaginarlo en un proceso mental inverso al mío. Eso es algo que muchas veces olvidamos… y es bueno tenerlo presente. Finalmente sólo somos piezas en el juego de ajedrez del universo. Lo cual me lleva a la canción que acompañará a este post.

Un poco mainstream la rola XD así que colocaré un cover que me encanta. Tres voces totalmente disímiles, pero conviviendo en un momento en el tiempo. Como la bodeguita sencilla y el Starbucks, en la imaginación de una bloguera inconstante y algo alucinada. A través del universo…

Jai guru deva om…
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