Una de mercados y música disco

Hoy quería hacer un post de cualquier otra cosa, pero el calor sofocante y un paseo por el Mercado de Magdalena me recordó otros tiempos, y otros paseos por un mercado en particular: el Mercado de Julio C. Tello (lo he mencionado antes), ubicado en Lince.

El Mercado de Julio C. Tello destaca por una particularidad: en el segundo piso del inmueble que ocupa, se encuentra un colegio: el Micaela Bastidas. Para una persona cuyo colegio ocupa casi toda una manzana, la idea de que un colegio esté ubicado arriba de un mercado es, cuanto menos, alucinante.

Otra particularidad radica en su clientela. Es sabido que las señoras encopetadas de San Isidro acuden a dicho mercado a abastecerse de productos que jamás podrán encontrar en Wong o Vivanda. Lo que sí no es tan sabido es que la ropa que venden en el mercado es muy bonita, y no son pocas las señoras y señoritas del vecino distrito que acuden a comprarla… me incluyo Sonrisa.

En la adolescencia, se me daba mucho por hacer una parada en el mercado, regresando del colegio, entre otras cosas para endulzarme con un vaso de “leche cortada” (también se le conoce como “leche vinagre”, que es algún derivado lácteo similar al yogur más un poco de algarrobina)… si no lo han probado, ¡se los recomiendo!. Ahora, de cuando en cuando acudo a comprar frutas, maní o quesos… recomendados también Guiño.

Volviendo a la adolescencia, mis caminatas por el mercado y alrededores iban acompañadas de un walkman (no había reproductor mp3 aún), y en ese tiempo escuchaba bastante música disco, la cual tiene aún esa capacidad para alegrarme con sus letras optimistas y divertidas Risa. Y una de mis letras favoritas (y probablemente mi rola favorita de Michael Jackson) es ésta, con un mensaje muy interesante: “live life off the wall!” Les dejo una versión subtitulada para que la lean y les anime la tarde. ¡Saludos!

Porque somos personas que viven la fiesta día y noche, ¡vivir la vida con locura es la única forma!

Varias del Twitter Archive

Revisando el Twitter Archive de mi cuenta (lo pueden obtener siguiendo estas instrucciones), encontré algunas perlitas de inspiración tuiteril que quizá puedan interesarles, quizá no… igual, me parece interesante leer lo que escribía en su tiempo y cómo he evolucionado… así que revisemos y categoricemos.

Hay cosas que sigo creyendo

Hay cosas bien random o_o

Hay cosas que se cumplieron 🙂

Hay cosas que aún no se cumplen XD

Hay… como dice el blog, ¡de todo como en botica!

Cuéntame, ¿cómo te ha ido…?

¿… si has conocido la felicidad? Y lo que sigue Sonrisa.

No soy el tipo de personas sobre las que hay mucho que contar. Es más, si me preguntan, "¿qué ha sido de mi vida?", usualmente respondo algo como esto: "trabajo mucho, leo bastante, ocasionalmente salgo".

Admito que en un tiempo hice esfuerzos para hacerme "interesante": clases de teatro, salidas todos los fines de semana, hasta ver series de TV nacional muy populares (no diré nombres). Con el tiempo fui volviendo a mis hábitos… aburridos, por así decirlo. A quedarme en casa los fines de semana, a leer todo lo que impacte mi retina, a participar en largas sesiones de chat sobre la vida, el universo y el número cuarenta y dos.

(No necesito decir a qué me refiero con esto último, ¿o si?)

En fin, la vida puede parecer prosaica y gris, pero se la puede disfrutar de formas sutiles, ¡y eso es algo que no muchos saben! Aspirando el perfume de las flores al anochecer, saboreando un rico helado, mirando a los niños jugar, sintiendo las palmas de las manos de una persona querida. Eso es lo que debería responder cuando me preguntan qué ha sido de mi vida… ¡he disfrutado del mundo como nadie!

Y probablemente me falta mucho por disfrutar y conocer, pero eso será materia de otro post.

La canción de este post, la pueden adivinar por el título… no es la versión de la Charanga Habanera… es una más clásica… como siempre, espero os guste y si no… ya saben qué pueden hacer Lengua fuera.

Charanga Habanera! #okno 😀

Una de chifas escondidos y papas cajún

(Advertencia: no es un post de gastronomía).

Estaba caminando por otro de mis lugares usuales, el jirón Huancavelica, rumbo a mi paradero. Cruzando el jirón Camaná, como quien va a la avenida Tacna, la vereda se encuentra empedrada, lo cual dificulta un poco el caminar, y obliga a prestar atención a cada paso dado.

Iba yo entonces hoy, mordisqueando un rico shawarma (enrrollado árabe, si no lo han probado, ¡se los recomiendo!), como tantas veces por esa ruta, y de pronto me percaté que había un chifa al costado de una de las ópticas que abundan en esa calle. Un chifa con un gran cartel de “Visa”, bastante iluminado y con una decoración acogedora.

Y me llamó poderosamente la atención.

No por el chifa en sí; ciertamente, es siempre bueno saber qué lugares hay para comer en la zona donde uno trabaja. Sino porque la posición de este chifa estaba oculta por una columna, y esto me provocó una duda. ¿El chifa siempre estuvo ahí, o simplemente no me fijé en él por caminar fijándome en mis pasos o pensando en otras cosas?

¿Y qué tal si, en lugar del chifa, fuera una persona? ¿Cuántas personas y detalles omitimos por ocuparnos de las cosas rutinarias, como caminar o –en mi caso, que es exagerado como todo en mi vida – jugar a adivinar los ingredientes de una variedad de papas fritas?

Supongo que podré finalmente averiguar cuánto tiempo lleva el chifa en la cuadra. Pero las sensaciones, placeres y detalles ocultos por la columna de la rutina, mientras ésta exista, es muy probable que nunca las llegue a conocer.

La canción que cierra el post, como siempre, no tiene mucho que ver, aunque para mí sí… ¡hasta el siguiente post, amables lectores! Risa.

Trivia que a nadie importa: con esta canción y con “Help”, aprendí mis primeras palabras de idioma inglés :3